Donde Edgardo

Hace unos 8 años conocí un diminuto restaurante en el centro de Bogotá llamado Anderson’s, recuerdo que era de comida Creole y sus propietarios una pareja americana extremadamente querida.  Más nunca supe nada de ellos ni de su restaurante, la verdad es que se me había olvidado por completo hasta conocer a La Condesa Irina Lazaar.

El nombre Edgardo lo llevo escuchando al menos hace 3 años, todos los Foodies que conozco por ahí me lo recomiendan. No fue hasta hace muy poco que acepte la invitación de dos buenos amigos y me monte en un taxi con rumbo al centro, exactamente frente al Hotel de La Opera. La fachada de La Condesa no dice nada, y al entrar te encuentras con unas cuantas mesas y muchos politicos pesados sentados en pequeñas sillas. Al fondo un gringo comandando su cocina abierta mientras prueba una que otra ostra. Ese es Edgardo, uno de los personajes mas interesantes que he conocido en este medio.

Una vez sentado todo me comenzó a parecer familiar, y es que Edgardo compro el diminuto chuzo Anderson’s hace mas de 6 años, cosa que de entrada me genero confianza. Originalmente el actual propietario llego a Colombia a trabajar para una empresa, y la forma más fácil de conseguir una visa fue estudiando cocina. Con cero experiencia tras los fogones decidió comprar su primer restaurante y aventurarse a crear el que hoy en dia es uno de los mejores lugares de la capital. El tipo de cocina no sabría describirlo, lo único que te puedo decir es que cada plato que llega a la mesa es mejor que el otro. La presentación super sencilla, y el verdadero protagonista es la frescura de los ingredientes, la técnica y por supuesto, el explosivo sabor.

Las ostras es una de las especialidades de la casa, a mi me toco una de Virginia llamada Rappahannock. Lo que hace que estas ostras sean especiales es que provienen de la desembocadura de un rio, por lo tanto el sabor yodado y la sal no opaca el delicado sabor del molusco. Son ridículamente sabrosas y probablemente las mejores que he comido en Colombia. Vienen sobre una cama de sal marina, limón y un clásico Mignonette (picadillo de Shallots, vinagre de vino, limón, sal y un toque de vino tinto).

A la mesa llegaron unos 5 platos que dejamos a la elección del Chef, uno de ellos fueron dos jugosas gallinetas de Guinea rellenas de un “Stuffing” y acompañadas de una verdadera ensalada cesar hecha 100% en casa. Suena sencillo pero créanme que a nivel de sabor es sorprendente. Otro de los ganadores fue el salmon perfectamente cocinado y reposado sobre un Crabcake y salsa cremosa de Chipotle. Por lo general este pescado es el ultimo que pido en un restaurante, si tan solo todos fuesen así seria uno de los favoritos en mi repertorio.

Los carnívoros también tienen su pedacito de cielo aquí, un masivo Tomahawk madurado 24 días en casa de carne colombiana. Es enorme, jugoso y la carne que viene pegada al hueso es la disputa de la mesa. La verdad es que no se como hace para conseguir un carnicero que le saque este corte americano, pero me da mucha alegría saber que alguien este sirviendo cortes no argentinos de ganado vacuno nacional. Sencillamente espectacular!

Para los que se quejan de los precios, probablemente este no sea el lugar indicado a visitar. Si no te molesta pagar a cambio de recibir lo mejor que tu dinero puede comprar, no dudes en visitar La Condesa irina. Recuerda que solo abre de Lunes a Viernes para almuerzo.

Cra 6 # 10-19
Telf: +57 1 2831573


Ronald Schneider

Ronald Schneider escribe sobre el buen vivir. Síguelo y tendras datos de los mejores restaurantes, platos y vinos dia tras dia.

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