Salvo Patria

La verdad, no conocía el “nuevo” punto ubicado muy cerca del restaurante original. La casa esquinera sin pretensiones por fuera alberga una gran experiencia gastronómica por dentro. Un menú donde se nota el esfuerzo por ofrecer lo mejor y más fresco que se consigue en el mercado. Un menú de verdad, sin nombres complicados ni descripciones que te desorientan.  Un menú que lo único que logró fue alegrar mi corazón y alimentar mi espíritu durante mi visita.

La sala estaba llena durante el almuerzo, cosa que no parece difícil cuando cuentas los números de puestos, pero cuando caes en cuenta de que todos sus comensales debieron trasladarse en carro para llegar, es ahí cuando cambian las cosas.  Una diminuta cocina, un par de meseros simpáticos y muy bien entrenados y eso es todo, eso es Salvo Patria.

El menú se divide en una sección que invita a combinar y compartir, de las cuales resaltan los antipastos y las raciones con una nota que dice:

“Nos hemos esforzado por tener una selección especial que le permita hacer diferentes combinaciones. Pruebe, mezcle y comparta. Ese es uno de los principios de nuestra patria.”

Esta sección cuenta con platos como quesos colombianos y no solo Paipa, carnes curadas y ahumadas y vegetales encurtidos y asados. Alguno de los platos o raciones son el Chorizo de cerdo con huevo frito, Mojo de cítricos y papas, o una Sopa de tomates asados con queso de cabra y pan tostado, entre otros.

La siguiente página o capítulo culinario incluye los platos fuertes, las ensaladas y los sándwiches. El día de mi visita me ofrecieron como plato del día una Trucha de temporada alucinante. Crujiente por fuera y suave y jugosa por dentro, esta venía acompañada de trozos de calabaza dulce, hongos y maní morado de Boyacá, fruto seco que jamás había probado y me pareció excepcional.

Otro de los platos elegidos fue el Ragú de conejo con cintas de pasta, queso Paipa y alcachofas.  Lo que más se destacó de esta preparación fue la carne de conejo, piezas grandes y no desmenuzadas. Definitivamente un conejo que no murió en vano.

Por último, una de las joyas de la tarde: el sándwich de Pastrami de Morrillo, mostaza casera, cebollas asadas y cogollos.  Un sándwich es bueno cuando por más que el pan no esté en su mejor momento, el relleno es tan pero tan bueno que el pan pasa a ser un accesorio. Muy difícil de describir la textura de este morrillo cortado a cuchillo casi deshilachado. Sumamente delicado y explosivo de sabor y cada vez que te tropiezas con un grano de mostaza antigua hidratada en casa, el sabor se ve resaltado a la enésima potencia.  Sin duda alguna, de los mejores sándwiches de la ciudad (los cuales me persiguen últimamente).

Los cafés y sus preparaciones siguen siendo uno de los grandes atractivos de este lugar, así que no dejes de terminar una gran comida con un café preparado a la medida.

Dirección: Cll 54a #4 - 13

Teléfono: 7026367


Ronald Schneider

Ronald Schneider escribe sobre el buen vivir. Síguelo y tendras datos de los mejores restaurantes, platos y vinos dia tras dia.

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