Ramen

“La curiosidad es, sobre todo, un instinto natural. Confiere una ventaja de supervivencia a ciertas especies y se puede encontrar en sus genomas. Es algo natural que les sucede a la humanidad y a los animales, especialmente a los individuos más jóvenes.”

Fue gracias a este instinto que descubrí que el famoso Ramen, plato de fideos sumergidos en caldo, no nació en Japón como siempre pensé. No solo son Chinos, si no que llegaron a Japón hace relativamente poco después de la Segunda Guerra Mundial. Ramen es la pronunciación japonesa de la China “La Mian” que significa “estirar fideos”.  A mi parecer, los japoneses no inventan nada, pero todo lo que copian lo perfeccionan al punto de transformarlo en lo mejor del mundo, de la misma forma que han hecho con el Whisky de Malta en los últimos 100 Años.

Volviendo al tema del Ramen, cada región de Japón tiene su propia versión, varía desde el tipo y forma de los fideos hasta el sabor y composición del caldo en el que estos se sumergen.  Algunos caldos son más grasosos y cremosos, otros más ligeros y elegantes como el “Shoyu” el cual les quiero recomendar.  Este es un caldo ligero de pollo y cerdo al que se le agrega soya y puerros, por lo general se sirve con cerdo y pollo tajado y por supuesto con los famosos fideos. La adición de huevo es como dirían los gringos un must y por supuesto, engallar el plato a tu gusto con las muchas guarniciones que te ponen en la mesa como ajos secos, pimienta blanca, picante, etc.

En cuanto a los fideos, la calidad de estos es sumamente importante, ya que de no estar hechos con la receta original estos se pueden sobre cocinar en el caldo y perder por completo su textura. Es por eso que para lograr unos buenos fideos es importante que estos sean elaborados de harina de trigo, sal, agua y un secreto llamado Kansui.  Este último es la famosa agua alcalina por la cual adquieren el color medio amarillento y la textura firme. El Kansui proviene de Mongolia, donde sus lagos producen agua alcalina de forma natural rica en acido fosfórico, potasio y sodio carbonizado.  Se dice que es en los pueblos más remotos de este País donde se producen los mejores fideos del mundo.

Comer Ramen puede pasar de ser divertido a frustrante cuando te toca sentarte al lado de un japonés.  Lo que a uno le demora 30 minutos aproximadamente en terminar, los orientales son capaces de devorar en menos de 2 minutos.  Con el bowl apoyado sobre la mano cerca de la boca para chupar el caldo y palitos chinos en la otra, hacen ruido (buena educación en Japón) como si fuesen una aspiradora de los años ochenta.  Mientras tanto, uno se coloca la servilleta en el ultimo botón de la camisa para no ensuciarse, le toma fotos al plato, agarra la cuchara y trata de manipular los palitos con la otra mano, el japonesito ya pidió su segunda porción de caldo, la cual en los restaurantes especializados de Ramen en Japón cuesta solo una pequeña porción del primer plato para poder repetir.

En Bogotá puedes comerte un delicioso Ramen Shoyu en el pequeño Tomodachi, lugar especializado en este tipo de comida. Este diminuto restaurante está ubicado en la Zona G pero logra transportarte a Japón (recuerda que nada es una mentira si tu mismo te lo crees).  No tiene nombre en su fachada, pero las típicas cortinas blancas con letras japonesas te indican que detrás de ellas está el mejor Ramen de la ciudad.  En el mismo lugar puedes comer un estilo de Ramen mucho menos común, inclusive en Japón, llamado Komen.  Este es un Ramen seco, es decir sin caldo.  Los fideos son acompañados de vegetales, cerdo, pollo tajado, especies y ajonjolí. ¡¡¡Este último es para chuparse los dedos!!!

Dirección: Diagonal 70A # 4-66

Teléfono: 312 9196

Palabras Clave : ramen, japones, bogota, sopa, pasta, shoyu, kansui, fideos

Ronald Schneider

Ronald Schneider escribe sobre el buen vivir. Síguelo y tendras datos de los mejores restaurantes, platos y vinos dia tras dia.

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