Los fríjoles del Paisa

Para encontrar “El Perol” solo debes preguntar en cualquier altura de la variante de Chía que te lleva a Andrés Carne de Res, dónde quedan los fríjoles del Paisa.  Y es que cuando me lo recomendaron ni siquiera sabían que se llamaba El Perol, las instrucciones fueron claras y concisas: “pregunta por el Paisa” y eso hice.

Literalmente a unos 10 metros de la entrada principal del afamado Andrés, una pareja de viejitos (los paisas) se sientan en la humilde terraza de su chuzito a seleccionar a mano fríjol por fríjol, los cuales pasan a un balde para luego transformarse en una de las mejores frijoladas que puedes comer.

El diminuto lugar está siempre full, en sus mesas se sientan todo tipo de personas que lo único que tienen en común es el amor por la bandeja paisa y la cazuela de frijol. Unos fogones artesanales al fondo, un joven en la cocina y los viejitos, eso es El Perol.  De entrada, te ofrecen una arepas deliciosas, gorditas e impresionantemente sabrosas en comparación de todas las arepas paisas que he probado las cuales, sin ganas de ofender a nadie, son bastante insípidas. De tomar, agüita de panela y de plato fuerte solo dos opciones, ¡como debe ser!

La bandeja paisa está muy buena, es mucho más pequeña a la que uno está acostumbrado a atragantarse, de cierta forma eso la hace mas “delicada” e interesante. Es la única bandeja paisa que he logrado terminar. Los fríjoles, frijolada o cazuela de fríjol, cualquiera que sea la forma como le guste llamarla, es muy buena. Los fríjoles solitos son deliciosos, pero cuando a estos le agregas los accesorios que acompañan al plato, se transforma en un verdadero manjar de reyes.  Puede que suene un poco exagerado pero la próxima visita voy por dos.

Me pregunto desde el día que visité al Paisa, por qué un lugar tan bueno como este, que se nota que tiene el mismo tiempo que Andrés, sigue siendo pequeño, desconocido y arrimado al lado de una carretera. La verdad es que después de mucho pensar creo que la mejor respuesta es que no interesa el porqué, solo espero que siga así y que nunca se les ocurra crecer o expandirse. De cierta forma es un pensamiento un poco egoísta de mi parte, pero después de ver a los ancianitos haciendo lo que más le gusta y lo que mejor saben hacer, escoger fríjol por fríjol para garantizar la calidad, eso no tiene precio y explica muchas cosas.


Ronald Schneider

Ronald Schneider escribe sobre el buen vivir. Síguelo y tendras datos de los mejores restaurantes, platos y vinos dia tras dia.

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