Prudencia

 

Ubicado en La Candelaria, una cuadra y media al sur del Chorro de Quevedo, se encuentra este vibrante restaurante muy popular entre turistas y locales, dedicado a una cocina campesina de mercado, honesta y muy bien ejecutada. 

Este amplio espacio, remodelado y adaptado para un restaurante por el arquitecto Simón Vélez, tiene como protagonista una cocina abierta con un horno de leña donde Mario, el dueño y chef desarrolla su propuesta culinaria estructurada en forma de un menú prix fixe que incluye un aperitivo, una entrada, una selección de un plato fuerte de 4 posibles alternativas, y un postre; también esta la alternativa de ordenar el pan de la casa, el cual se cobra por separado y vale mucho la pena. La carta presenta también las alternativas de bebidas con una selección de cervezas, vinos y algunos cocteles.

Una vez se sube las pequeñas escaleras que dan acceso a la casa, se es recibido por la vibra y el dinamismo del sitio, decorado de forma sencilla y con buen gusto dejando resaltar la estética rustica propia de la arquitectura de guadua de Simón Vélez, con espacios amplios, techos altos, mucha luz natural y una vista inmediata a los 3 pilares del restaurante; cocina, bar y, a lo lejos, el espectacular ahumador. La sala esta a cargo de Meghan, esposa de Mario, responsable de un equipo de meseros muy bien preparados y serviciales que están pe^rmanentemente atendiendo a los comensales y explicando, en ingles o español, la carta la cual es cambiada semanalmente y no se repite nunca en el año.

Sin duda la atención de la experiencia gastronómica esta en las carnes preparadas en el ahumador por largos periodos de cocción y terminadas en el horno de leña, acompañados de vegetales muy frescos y salsas muy bien logradas. En mi visita probé el brazo de cerdo desmechado que dejaba sentir perfectamente las bondades de esas dos cocciones y los aromas y sabores ahumados que destacan los propios del cerdo. Este plato fue precedido por una aperitivo de daikon con salsa de mostaza que resultaba muy refrescante e ideal para abrir el apetito.

Prudencia solo abre al almuerzo de lunes a sábados y es necesario reservar, no dejen de aprovechar la cercanía al Chorro de Quevedo para caminar hasta allá y oír alguno de los cuenta cuentos que frecuentan esta pintoresca plaza y sus hermosas calles, esto es sin duda un final ideal a la excelente experiencia que brindan Mario, Meghan y su equipo.

Cra 2 # 11 - 34

Por Julio SC

 


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